Primeras noticias de habaneras

Poner fecha a las primeras habaneras es, sin lugar a dudas, un trabajo muy complicado. A través de la prensa escrita, podemos descubrir la fecha en la que la pieza fue publicada, pero no el año en que fue creada.

Hasta hoy, la primera pieza que, según los musicólogos, podríamos considerarla como habanera, es El Abufar, que apareció en La Habana, en prensa, en el año 1829. En Méjico, donde la habanera se introdujo a mediados del siglo XIX por el estado de Veracruz y la Península del Yucatán, aparece, según Otto Mayer, La Pimienta, “contradanza de inspiración cubana” y que apareció en el Noticioso de Ambos Mundos en  1836. El Diccionario Oxford de la Música da la fecha de 1840 a la composición El arreglito, la pieza en tiempo de habanera del vasco Sebastián Iradier, publicada en París con la anotación “chanson havanaise”, célebre al ser plagiada por Georges Bizet en la habanera del primer acto de la ópera Carmen. Dos años más tarde, en 1842, la musicóloga Zolia Lapique dató la pieza El amor en el baile en el periódico de  La Prensa el 13 de noviembre de aquel mismo año. En España, según el etnógrafo Joaquín Díaz, La canción del corregidor y la molinera, editada en pliego de caña y cordel el 1817, se cantó probablemente como habanera.

La habanera más internacional, seguramente la más famosa de todas, La Paloma, de Sebastián Iradier, se estrenó en 1855 en La Habana, por la contralto Marieta Alboni bajo la dirección del autor. La obra fue editada en Madrid e impresa con el siguiente título: Canción americana a dos voces con un poquito de trigueña y caramelo y no como habanera tal y como sucedió con la versión francesa (chanson havanaise). Iradier, autor de habaneras de éxito en Cuba, España y Francia (El chin chin chan, Las amonestaciones…) dedicó La Paloma a su amigo y discípulo Nicolás de Zubiría.

En 1892, se produjo el “primer gran best-seller mundial de la música latinoamericana”, la habanera tal y como afirmó Alejo Carpentier. La obra, del compositor Eduardo Sánchez Fuentes con letra de Fernán Sánchez, fue publicada en  1894 mediante un contrato con el propietario de la farmacia San José, Antonio González, gracias al cual el autor recibiría unos 600 ejemplares. La investigadora Teresa Pérez Daniel afirma que durante la guerra de Cuba de 1895, se la llegó a considerar como un himno cubano, con el nombre de  Cuba y que la música fue coreada por ambos bandos, tanto por los soldados españoles, como por los insurrectos cubanos. La habanera disfrutó de un gran éxito en la península, si bien la letra de la composición cambió. En Cádiz, la letra de la melodía estaba dedicada a la ciudad gaditana y en Cataluña, conocida como Tecla, a una mulata que seguramente enamoró a algún catalán.

En Nueva York, en  1875, se editó la primera pieza que se conoce, escrita en catalán. La pieza con ritmo de habanera, La flor de las criollas, del compositor Ranieri Vilanova, se publicó en la revista La Llumanera (abril de 1875, número 6), dirigida por el barcelonés Artur Cuyàs y propiedad de catalanes con distintos negocios en la isla.

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